La iniciativa ciudadana Stop Killing Games ha dado un paso histórico en Europa. Tras sumar más de 1.29 millones de firmas validadas, muy por encima del mínimo de 1 millón requerido, la Comisión Europea ha reconocido oficialmente la propuesta y comenzará a examinarla como parte del proceso legal establecido para iniciativas ciudadanas de la Unión Europea.
La iniciativa, impulsada por comunidades de jugadores preocupadas por la práctica de editores de videojuegos de deshabilitar títulos que requieren conexión a Internet o cerrar servidores después de años de vida, busca que exista un derecho mínimo que garantice que los juegos vendidos o licenciados en la UE permanezcan funcionales incluso cuando el soporte oficial finaliza.
Llegar a la Comisión Europea: un logro legal clave
Con 1,294,188 firmas validadas de un total de 1,448,270 recogidas, Stop Killing Games ha superado ampliamente los umbrales legales exigidos en al menos 24 Estados miembros para que una Iniciativa Ciudadana Europea sea formalmente examinada por la Comisión. ◆ La normativa de la UE obliga a las autoridades a evaluar y responder en un plazo de seis meses, es decir, antes del 27 de julio de 2026, detallando qué acciones podrían emprender al respecto.
El cumplimiento de este paso no significa que las propuestas se transformen automáticamente en legislación, pero sí garantiza que las preocupaciones de millones de jugadores europeos sean discutidas oficialmente y publicadas ante el Parlamento Europeo. Además, está previsto que la Comisión se reúna con los organizadores de la iniciativa para debatirla en detalle en las próximas semanas.
¿Qué pide la iniciativa?
Los impulsores de Stop Killing Games plantean que:
Los editores de videojuegos que venden o licencian títulos en la UE estén obligados a mantener esos juegos en un estado jugable incluso tras el cierre de servidores oficiales.
Se exploren soluciones como modos offline o herramientas que permitan a la comunidad operar servidores privados o versiones desconectadas del juego en el futuro.
Aunque no exige mantener para siempre el soporte de servidores, sí propone que las compañías garanticen un acceso mínimo y permanente a lo que los jugadores han comprado.
Debate en la industria
Este movimiento no ha estado exento de controversia. La principal organización lobby del sector en Europa, Video Games Europe, ha expresado su oposición a las propuestas centrales de la iniciativa. Argumentan que obligar a mantener versiones offline o herramientas comunitarias podría aumentar significativamente los costes de desarrollo, limitar la libertad creativa de los desarrolladores y generar complicaciones técnicas en títulos diseñados exclusivamente para experiencias online.
Pese a las opiniones encontradas, Stop Killing Games ha puesto sobre la mesa un debate importante sobre los derechos de los consumidores, la preservación digital y el futuro del entretenimiento interactivo en la era conectada.



