A pesar de ser la industria cultural con mayor facturación del mundo, que en 2024 generó cerca de 273.000 millones de dólares y podría superar los 426.000 millones en 2029, el sector de los videojuegos enfrenta una profunda crisis laboral. Solo entre 2023 y 2024 se reportaron más de 24 000 despidos a nivel global, incluyendo grandes nombres como Microsoft, Sony, Ubisoft y Electronic Arts.
¿Qué está pasando realmente?
Inflación de plantillas tras la pandemia: durante el confinamiento, el consumo de videojuegos creció exponencialmente, lo que detonó una ola de contrataciones e inversiones con la expectativa de un crecimiento sostenido que no se materializó.
Saturación del mercado y altos costos: muchos títulos exigentes ya no logran vender lo suficiente para justificar sus presupuestos millonarios, lo que pone bajo presión a estudios grandes y pequeños.
El impacto de la inteligencia artificial: muchas compañías están reemplazando tareas humanas con IA. Un caso destacado es el de King (Candy Crush), cuya filial en España ha despedido a 50 empleados tras crear una herramienta de IA que genera niveles del juego que antes producían personas.



