Una noche, mientras el rey Alantakun duerme, una voz misteriosa le susurra: “Si descubre la verdad, se desatará el caos”. Sobresaltado, el joven soberano despierta y se embarca en una aventura para defender su reino, Isla Kaaro Oojiire.
Así comienza The Wild Kingdoms, un juego de aventuras para dispositivos móviles lanzado en 2022 por el estudio nigeriano Kucheza. Inspirado en la mitología yoruba, este título ha logrado una notable recepción en Brasil, donde el 60% de sus descargas provienen de una comunidad con raíces culturales vinculadas a los orishas, las deidades de la religión yoruba.
Como Kucheza, otros estudios en Nigeria están apostando por el rescate de su identidad y tradiciones para desarrollar una industria de videojuegos aún incipiente, pero con gran potencial en un país donde el 70% de la población tiene menos de 30 años y el crecimiento demográfico es constante.
Nigeria y su potencial creativo en el mundo gamer
Para Hugo Obi, fundador de Maliyo Games y pionero en el sector, la creatividad de los nigerianos y su talento para contar historias son ventajas clave en el competitivo mercado global, dominado por gigantes de Asia y Norteamérica.
“Nigeria tiene una diversidad cultural increíble: música, gastronomía, idiomas… Cuando combinamos todo esto, surgen cosas únicas”, afirma Obi desde Lagos, la capital económica del país.
Sin embargo, la industria enfrenta desafíos. Uno de los principales es la escasez de desarrolladores y diseñadores capacitados. Para combatirlo, Maliyo Games ha implementado un programa de formación en cinco países africanos, con el objetivo de preparar a una nueva generación de creadores.
Entre sus proyectos recientes destaca Iwaju Rising Chef, un videojuego basado en la serie animada Iwaju de Disney, donde los jugadores preparan platillos típicos nigerianos como el arroz jollof y los buñuelos puff-puff.
Retos y oportunidades para los videojuegos en Nigeria
Más allá de la falta de personal capacitado, el desarrollo de videojuegos en Nigeria enfrenta otros obstáculos, como problemas de suministro eléctrico, acceso a internet y escaso apoyo financiero.
Ewere Ekpenisi-Igumbor, cofundador del estudio Dimension 11, señala que históricamente el gobierno ha mostrado poco interés en la industria. Sin embargo, la reciente creación del Ministerio de las Artes, la Cultura y la Economía Creativa por el presidente Bola Ahmed Tinubu marca un cambio positivo.
Además, Dimension 11 está trabajando en colaboración con Xbox (Microsoft) en Legends of Orisha, un juego basado en la mitología yoruba que promete expandir la presencia de Nigeria en la industria global.
Un mercado con gran potencial, pero aún en crecimiento
A pesar de estos esfuerzos, Nigeria aún representa menos del 0.5% de la producción mundial de videojuegos, según Vic Bassey, especialista del portal Games Industry Africa.
El país tiene una enorme población, pero más de la mitad vive bajo el umbral de pobreza, lo que limita el acceso a videojuegos de pago. Además, el sector aún no ha captado la atención de los inversionistas locales, quienes suelen preferir sectores más tradicionales como el petróleo y los bienes raíces.
Aun así, figuras como David Tomide, el primer gamer influencer de Nigeria, confían en que la industria despegará, impulsada por la generación Alpha, jóvenes que crecen conectados a dispositivos digitales.
“Hoy en día juego más títulos internacionales como Call of Duty, Fortnite o Mortal Kombat”, admite Tomide. “Pero si encuentro un buen juego nigeriano con una gran historia, lo transmitiré en vivo sin dudarlo”.
Con una mezcla de creatividad, mitología y el impulso de una nueva generación, Nigeria busca posicionarse en la escena global de los videojuegos, llevando su cultura a jugadores de todo el mundo.



