‘Indika’ se ha convertido, por méritos propios, en uno de los mejores juegos de 2024. Los amantes del arte valoran ser sorprendidos, y en los últimos años, algunos de los mejores videojuegos han surgido no de las grandes superproducciones, sino de pequeñas obras modestas que se permiten experimentar. Juegos como Immortality, Celeste, Hollow Knight, Inscryption, Inside, Return of the Obra Dinn o The Stanley Parable han destacado precisamente por su capacidad de romper con lo convencional y expandir los límites de su medio. A esta lista de joyas indie ahora podemos añadir con todo merecimiento a Indika.

Desarrollado por el estudio ruso Odd Meter, Indika está ambientado en una Rusia decimonónica y alternativa. Este juego aborda temas raramente tratados en los videojuegos, como la fe, la castidad y la moralidad, de una manera iconoclasta, con humor pero también con respeto. La protagonista, Indika, es una monja despreciada por sus hermanas y asediada por la voz del demonio, quien la confronta con pensamientos y diálogos que desafían su fe. Su misión es entregar una carta lejos de su convento, un encargo que resulta ser suicida.

Indika destaca por su construcción de personajes, su alternancia entre dimensiones bidimensionales para recuerdos y tridimensionales para el presente, y su fusión de géneros y mecánicas. El juego ofrece constantemente nuevos puzles y mantiene una dinámica imaginativa difícil de encontrar en cualquier otro medio creativo. Es un artefacto que trata al jugador de igual a igual, empujándolo a vivir una aventura que desafía todos los convencionalismos.

Con una duración de poco más de dos horas y media, Indika es una de esas obras que uno desearía no haber experimentado aún, solo para poder hacerlo de nuevo. Aunque no alcanzará el éxito comercial que merece debido a su presupuesto, temática y valentía, se convertirá en un referente para los años venideros. Juegos como Indika son la razón por la que jugamos a videojuegos.