La revista Nature (Vol 621, 28 de septiembre de 2023, págs. 672-674) recientemente compartió los resultados de una encuesta realizada entre mil 600 investigadores, explorando su percepción y uso de la inteligencia artificial (IA) en el ámbito científico. Este sondeo revela un aumento significativo en la presencia de herramientas de IA, anticipando su papel central en el desarrollo de actividades científicas. Más del 50% de los encuestados considera que la IA será “muy importante” o “esencial” en la próxima década para sus respectivas áreas de investigación.
Una de las principales preocupaciones es la precisión y legitimidad de la información generada por herramientas como los Modelos (Largos) de Lenguaje (LLMs), incluyendo ChatGPT. A pesar de su utilidad para generar texto, código e ideas sugerentes, especialmente para investigadores no nativos en inglés, existe una necesidad apremiante de supervisión humana para evitar la proliferación de información errónea y plagio.
Además, la encuesta resalta inquietudes sobre la aplicación adecuada de la IA en las ciencias, incluyendo la posibilidad de resultados incorrectos, investigaciones no reproducibles y sesgos en los datos. La falta de recursos informáticos, financiamiento y datos de alta calidad son obstáculos significativos para los científicos de IA.
La colaboración con empresas comerciales en el desarrollo de herramientas de IA es un tema relevante, ya que existe preocupación sobre el dominio exclusivo de estas firmas en infraestructura y recursos. Esto podría profundizar la brecha digital, generando llamados internacionales para promover el uso transparente y abierto de código y sistemas de procesamiento de datos.
A pesar de los desafíos, los investigadores ven el potencial de la IA y los LLMs para acelerar cálculos y procesamientos de datos previamente inviables. Sin embargo, es esencial manejar estas tecnologías correctamente para evitar resultados erróneos y dañinos. Además, se enfatiza la necesidad de adoptar tecnologías de código abierto, como señaló Yann Lecun en su testimonio ante el Congreso de los Estados Unidos. Estas tecnologías no solo aceleran el progreso científico, sino que también democratizan el acceso a la tecnología avanzada y promueven principios democráticos y la competencia en el campo científico.




