El gobierno japonés, a través del Ministerio de Economía, Comercio e Industria (METI), ha lanzado una nueva política para potenciar la expansión internacional del anime, el manga y los videojuegos, con el ambicioso objetivo de alcanzar un mercado exterior de 20 billones de yenes para 2033.
Un aspecto clave del plan es que el Estado promete no interferir en la creación artística: “cero interferencia en las obras creativas”, según el METI.
La estrategia incluye apoyo financiero directo a creadores, fortalecer redes internacionales de distribución y fomentar la propiedad intelectual junto con tecnologías digitales para llevar la cultura japonesa al mundo sin sacrificar su esencia.
Este movimiento se suma a otros planes previos: Japón ha expresado su interés por cuadruplicar sus exportaciones de anime, manga y videojuegos.



