Intel ha reconocido públicamente que la crisis global de la memoria RAM y otros componentes clave seguirá afectando al sector durante varios años, y ha decidido pasar a la acción para competir con los tres grandes fabricantes mundiales que lideran esta industria: Samsung, SK Hynix y Micron.
💻 Una escasez que no tiene fin cercano
La compañía, ahora bajo la dirección de su CEO Lip-Bu Tan, ha admitido que no hay alivio a la vista para la escasez de memoria RAM, ni siquiera en el mediano plazo. Según Tan y datos de la industria, se espera que esta crisis persista al menos hasta 2028, debido a la explosiva demanda impulsada por la inteligencia artificial y los centros de datos que consumen gran parte de la producción mundial de chips.
Este desabasto ha elevado los precios de módulos de RAM y unidades SSD a niveles récord y dificultado la compra de equipos personales, desde ordenadores hasta consolas, ya que los fabricantes priorizan los pedidos para infraestructura de IA antes que los de consumo general.
🧠 Un movimiento estratégico junto a SoftBank
Para enfrentar esta situación y reducir la dependencia del oligopolio de memoria, Intel ha formado una alianza con SoftBank para desarrollar nuevos chips de memoria de alto rendimiento que puedan competir con las memorias HBM (High Bandwidth Memory) utilizadas en centros de datos modernos. Este proyecto se basa en chips DRAM apilados como alternativa económica y eficiente en ciertas aplicaciones, con vistas a poder comercializar soluciones competitivas hacia 2030.
Más allá de la memoria, Intel también planea expandir su presencia en el mercado de centros de datos con nuevas GPU y procesadores diseñados específicamente para cargas de trabajo intensivas de IA y computación de alto rendimiento, una área donde competidores como NVIDIA y AMD han dominado en los últimos años.
📊 Rompiendo el “tridente” del mercado
El objetivo de Intel es claro: desafiar la hegemonía del “tridente” de memoria —Samsung, SK Hynix y Micron— que controlan gran parte de la producción mundial de DRAM y HBM. Actualmente, estos tres gigantes concentran la mayoría de la fabricación y marcan tanto tendencias de precio como disponibilidad. Intel y su aliado SoftBank esperan que una alternativa viable pueda abrir competencia real en un mercado hasta ahora muy concentrado, lo que además podría tener efectos positivos para consumidores y fabricantes de hardware a nivel global.
Sin embargo, aunque Intel apunta a convertirse en un competidor significativo, la crisis de la RAM parece lejos de terminar, y sus efectos continuarán impactando tanto a usuarios individuales como a industrias que dependen del acceso a memoria de alto rendimiento durante los próximos años.



