El desarrollo de videojuegos en México ha dado pasos importantes en los últimos años, con estudios que se atreven a crear experiencias más ambiciosas. Un ejemplo reciente es Hannah, un título que busca recrear los terrores infantiles más profundos. Este es el primer gran proyecto del estudio SpaceBoy, que anteriormente se dedicaba a la animación y los motion graphics. Aunque Hannah tiene algunos problemas técnicos, su premisa original y su atmósfera lograda demuestran que en México también se pueden crear juegos de terror únicos.
El juego sigue a Hannah, una niña que se adentra en un mundo surrealista lleno de objetos y personajes que evocan los miedos de la infancia. La historia se desarrolla a través de la búsqueda de su muñeca perdida, pero, a medida que avanza, se revelan misterios más oscuros mediante cintas VHS escondidas, lo que añade una capa de profundidad a la narrativa.
En cuanto a la jugabilidad, Hannah es un juego de plataformas 3D con mecánicas sencillas, pero se ve afectado por problemas de precisión en los controles, lo que puede interrumpir el flujo del juego. A pesar de esto, la atmósfera, potenciada por una banda sonora creada por Adrián Terrazas (The Mars Volta), es uno de los puntos más altos del juego, logrando transmitir una sensación constante de tensión.
Aunque Hannah aún tiene áreas por mejorar, especialmente en sus gráficos y controles, es un proyecto prometedor que muestra el potencial de SpaceBoy para crear experiencias de terror en la industria mexicana de videojuegos. Con más pulido, podría convertirse en una referencia importante en el desarrollo de juegos de suspenso en el país.



