Hace casi un siglo, el cineasta alemán Fritz Lang dirigió Metropolis, una obra pionera estrenada en 1927 que ambientó su historia en el año 2026, proponiendo una visión futurista de la sociedad, la tecnología y las ciudades.
Aunque la película no acertó en predicciones tecnológicas específicas —como coches voladores o androides domésticos— su representación de una sociedad altamente dependiente de tecnología, con video comunicaciones y sistemas automatizados, guarda sorprendentes paralelismos con el presente. Por ejemplo, Lang mostró a personajes comunicándose a distancia mediante pantallas gigantes, algo que hoy vivimos cotidianamente con videollamadas, sistemas conectados y plataformas digitales.

🎮 ¿Qué tiene que ver con los videojuegos?
El enlace entre esa visión de mediados de los 1920 y el mundo actual no se limita a la comunicación: el enfoque en ciudades densamente conectadas, sistemas tecnológicos omnipresentes y una fuerte interacción entre humanos y máquinas recuerda temas que aparecen en muchos videojuegos modernos. Títulos ambientados en metrópolis futuristas, tramas de dominación tecnológica o mundos distópicos —como los que se exploran en múltiples lanzamientos de 2026— hacen eco de la estética y los dilemas de Metropolis.
Además, la idea de estructuras tecnológicas que superan el control humano, o la presencia de interfaces y sistemas que median gran parte de nuestra interacción diaria, también se refleja en la narrativa de varios juegos actuales que exploran la relación entre el ser humano y la tecnología en contextos avanzados.
🕰️ Una mirada que sigue vigente
Aunque Metropolis se quedó “un poquito lejos” en cuanto a detalles concretos (por ejemplo, no predijo consolas de videojuegos ni realidad virtual tal como la conocemos), su mirada crítica sobre el futuro no está tan lejos de lo que vivimos hoy: conectividad ubicua, dependencia tecnológica y mundos densamente interconectados son temas centrales tanto de la película como de muchas obras contemporáneas, incluyendo videojuegos y narrativas interactivas.
Ver Metropolis ahora, en 2026, es casi como ver un espejo de preocupaciones y posibilidades que siguen vigentes —y que la industria del entretenimiento, incluidos videojuegos, continúa explorando con sus propias historias y mundos virtuales.



