Cada año, el 22 de mayo nos sumergimos en la nostalgia para celebrar el Día Mundial de Pac-Man, un ícono eterno de la era dorada de los videojuegos. Este clásico arcade, nacido de la mente creativa de Toru Iwatani, hizo su debut en América un día después de su creación, el 22 de mayo de 1980, marcando el inicio de una revolución en la industria del entretenimiento digital.

Desde entonces, Pac-Man ha conquistado los corazones de millones en todo el mundo, convirtiéndose en una leyenda tan venerada como Mario, Sonic y otros grandes de la pantalla. Su diseño ingenioso, inspirado en una pizza, y su nombre, originalmente “Puck-Man”, nos recuerdan los pequeños detalles que dan forma a las grandes historias.

Además de su impacto cultural, Pac-Man es un récord Guinness viviente. Billy Mitchell se alzó con el récord mundial en 1999 al lograr una puntuación asombrosa de 3 millones 333 mil 360 puntos, demostrando una destreza inigualable y llevando el juego a nuevas alturas.

Detrás de su simplicidad aparente, Pac-Man encierra una visión innovadora. Iwatani, consciente de la falta de representación femenina en el mundo de los videojuegos, concibió a Pac-Man como un homenaje a la diversidad y la inclusión, ofreciendo un juego accesible para todos sin recurrir a la violencia o la agresión.

En el laberinto de Pac-Man, no hay límites. Con 256 niveles para explorar, el desafío nunca termina y la emoción nunca se desvanece. En cada partida, en cada giro, seguimos celebrando la magia atemporal de este pequeño héroe amarillo que ha dejado una huella imborrable en el corazón de jugadores de todas las edades.