Durante la celebración del centenario del Banco de México en el ITAM, el economista Agustín Carstens, exgobernador de Banxico y actual gerente general del Banco de Pagos Internacionales (BIS), afirmó que las criptomonedas no pueden considerarse dinero legítimo ni funcional. Carstens recalcó que la volatilidad del Bitcoin impide que cumpla con funciones esenciales como depósito de valor, unidad de cuenta o medio de cambio, recordando que desde el siglo XVI los esquemas de dinero privado han desembocado en caos monetario, como ocurrió durante la Revolución Mexicana.
No obstante, esta visión crítica contrasta con la realidad del uso de criptoactivos en México.
Contraste: alta adopción frente al escepticismo institucional
Según datos de Chainalysis, México se ubica en el puesto 14 del Índice Global de Adopción de Criptomonedas 2024, por encima de economías como Argentina y Canadá. Las stablecoins han cobrado gran relevancia en el país, principalmente en remesas y como alternativa de ahorro en contextos de alta inflación como el mexicano.
Especialistas: riesgos y oportunidades
Un estudio publicado por Elsevier señala que los criptoactivos conllevan riesgos evidentes —como la especulación y la falta de regulación—, pero también ofrecen oportunidades en materia de pagos internacionales más rápidos y económicos. En particular, las stablecoins reguladas podrían llegar a complementar, sin sustituir, al sistema financiero actual. Expertos destacan que el éxito depende de construir marcos regulatorios efectivos que no frenen la innovación.



