Los títulos AAA enfrentan mayores costos, riesgos y tiempos de desarrollo, obligando a los estudios a replantear sus estrategias.
El grupo sueco Embracer, propietario de franquicias como Tomb Raider, está recurriendo a su catálogo de juegos anteriores para mantener el flujo de caja ante un panorama incierto para los lanzamientos AAA. Así lo confirmó su CEO, Lars Wingefors, quien aseguró que esta no es una solución permanente, pero sí una medida necesaria en medio de los actuales retos de la industria.
En entrevista con Reuters, Wingefors señaló que los estudios de videojuegos están bajo creciente presión para justificar los altos presupuestos de sus nuevos lanzamientos. El desarrollo se ha vuelto más lento, más caro y más arriesgado, mientras que el entusiasmo de los consumidores y la rentabilidad del sector se debilitan.
“Es más importante que nunca asegurarnos de que los juegos estén pulidos”, afirmó Wingefors. “Es muy difícil reparar un producto con errores o sin terminar”.
Embracer no es la única empresa en adoptar un enfoque más conservador. Ubisoft, por ejemplo, retrasó dos veces su nuevo título de Assassin’s Creed, que finalmente fue bien recibido en Steam. La compañía francesa también ha postergado sus expectativas de rentabilidad hasta 2026, en un entorno donde cada vez menos juegos alcanzan el éxito esperado.
Ante este escenario, los estudios optan por mantener ingresos a través de sus títulos más consolidados, en lugar de apostar únicamente por nuevos lanzamientos que podrían no recuperar la inversión. En el caso de Embracer, esto incluye la venta de algunos de sus estudios y una reestructura que derivará en la creación de tres compañías cotizadas por separado.
Para el año fiscal 2025/26, Embracer espera un ligero crecimiento en ingresos y ganancias estables. No obstante, advirtió que al menos uno de los nueve títulos AAA que planea lanzar durante los próximos dos años fiscales podría retrasarse, aunque no se especificaron cuáles.
La incertidumbre sobre los tiempos de desarrollo y la generación más lenta de ingresos han hecho que el uso de tecnologías emergentes, como la inteligencia artificial, cobre mayor relevancia. Wingefors anticipa que estas herramientas podrían ayudar a mejorar la eficiencia en el desarrollo de títulos menores, contribuyendo a estabilizar las finanzas del sector.
Ubisoft, por su parte, confirmó que será más selectivo en sus inversiones en nuevas IP y tecnologías, y se enfocará en convertir sus principales franquicias en marcas duraderas con ingresos sostenidos más allá del lanzamiento inicial.



