La empresa del multimillonario Elon Musk, Neuralink, ha mostrado progresos sorprendentes en su tecnología de interfaces cerebro-computadora (BCI), que permite a personas controlar dispositivos digitales y jugar videojuegos usando únicamente sus pensamientos. Estos hitos tecnológicos están acercando la ciencia ficción a la realidad y abren nuevas posibilidades para la interacción humano-máquina.
De la mente al juego sin mandos
En una transmisión en vivo difundida en la red social X, propiedad de Musk, Noland Arbaugh, un paciente que quedó parapléjico tras un accidente hace años, demostró que gracias a un implante cerebral de Neuralink puede mover el cursor de una computadora con su mente, permitiéndole jugar ajedrez en línea y otros títulos sin necesidad de un teclado o touchpad tradicional.
En el video publicado por la compañía, Arbaugh jugó de forma intuitiva, describiendo la experiencia como si fuera “usar la Fuerza” para mover el puntero en la pantalla —una referencia directa al control mental de los movimientos.
Impulsando la autonomía digital
Además de la demostración del control de ajedrez, otros ensayos han mostrado que los implantes permiten interactuar con videojuegos y aplicaciones complejas, facilitando tareas que antes estaban fuera del alcance de personas con discapacidades motoras severas. Musk ha destacado que tecnologías de este tipo no solo buscan recuperar habilidades básicas, sino también ofrecer nuevas formas de interacción digital.
Neuralink trabaja con dispositivos conocidos como Telepathy, y asegura que en varios participantes de estudios clínicos estos chips han demostrado la capacidad de interpretar pensamientos y traducirlos en acciones directas en computadoras y sistemas digitales, como mover ya no solo el cursor sino incluso jugar a videojuegos sin mandos físicos.
Un futuro donde la mente controla la tecnología
Aunque aún quedan desafíos en seguridad, precisión y adopción masiva, este tipo de avances representan un salto significativo en la interacción entre seres humanos y máquinas. La visión de Musk va más allá de asistencia a personas con discapacidades: en su hoja de ruta está el desarrollo de interfaces que, con el tiempo, puedan expandir las capacidades cognitivas de los usuarios e incluso integrarse con inteligencia artificial de forma directa.
El uso de implantes neuronales para videojuegos no solo ofrece una plataforma para entretenimiento inclusivo y accesible, sino que también sirve como banco de pruebas para tecnologías que podrían cambiar la forma en que trabajamos, aprendemos y nos comunicamos en el futuro.



