Un reciente artículo del The New York Times destaca cómo el icónico estilo narrativo y artístico de Studio Ghibli, fundado por Hayao Miyazaki e Isao Takahata en 1985, permea cada vez más en el diseño de videojuegos de estudio y desarrolladores independientes .
Estudios como Level‑5 colaboraron directamente con Ghibli en títulos emblemáticos como Ni no Kuni: La Ira de la Bruja Blanca, donde el propio Studio Ghibli produjo secuencias animadas y el compositor Joe Hisaishi creó la banda sonora, logrando así una experiencia sensorial que se percibe “como estar dentro de una película del estudio”.
Más allá de ejemplos directos, numerosos desarrolladores han absorbido influencias más sutiles del estilo Ghibli: mundos llenos de fantasía melancólica, entornos pintorescos, criaturas etéreas y narrativas con tono poético. Juegos como Ori and the Blind Forest, Baldo: The Guardian Owls y, especialmente la saga The Legend of Zelda: Breath of the Wild —con su espíritu contemplativo y conexión con la naturaleza— son nombrados frecuentemente entre las obras más “ghiblies” entre los fanáticos.
Un usuario de Reddit lo explica así sobre BOTW:
“The thing is, the Zelda creators have explicitly stated they drew inspiration from Ghibli… the original trailer for BotW was un shot for shot recreation of the fight scene with the monstrous boar god from Princess Mononoke.”



