La ironía no pasó desapercibida: mientras Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo (BCE), advierte públicamente sobre los riesgos de invertir en criptomonedas, uno de sus propios hijos decidió desoír sus consejos… y terminó perdiendo más del 60% de su inversión.
Una advertencia ignorada
Durante una reciente conferencia organizada por el Bundesbank de Alemania, Lagarde relató el episodio de forma casi anecdótica. Aunque no reveló cuál de sus dos hijos —Pierre-Henri, restaurador de 39 años, o Thomas, arquitecto de 37— fue el afectado, sí dejó en claro que su advertencia no fue tomada en serio.
“Me ignoró soberanamente, lo cual es su privilegio, y perdió casi todo el dinero que invirtió”, comentó la presidenta del BCE. “Cuando tuve otra conversación con él al respecto, aceptó de mala gana que yo tenía razón”.
Aunque la pérdida no fue total, el impacto fue considerable: alrededor del 60% del capital invertido se esfumó, según Lagarde.
Una postura clara contra las criptomonedas
Lagarde ha sido una de las figuras más críticas respecto a las criptomonedas, a las que considera “activos altamente especulativos sin valor intrínseco”. Desde hace años, ha promovido la creación de regulaciones sólidas para este mercado emergente, insistiendo en que no debe ser un “salvaje oeste financiero”.
Durante la conferencia, reafirmó su postura:
“Cada uno tiene derecho a invertir su dinero donde quiera y puede especular tanto como quiera. Pero nadie debería tener derecho a participar en comercios o negocios sancionados penalmente”.
Regulación en marcha
Bajo su liderazgo, el Banco Central Europeo impulsó el reglamento de los Mercados de Criptoactivos (MiCA), el primer marco legal integral sobre criptomonedas en la Unión Europea, vigente desde junio de 2023. Este marco busca proteger a los consumidores y prevenir actividades ilícitas relacionadas con activos digitales.
Una lección familiar y global
La experiencia de su hijo es, según Lagarde, una lección tanto a nivel personal como para el público en general. A pesar del atractivo de las ganancias rápidas, el mercado de las criptomonedas sigue siendo volátil y arriesgado. Y, como muestra este caso, ni siquiera los más cercanos a las autoridades financieras se salvan de cometer errores costosos.
¿Una anécdota familiar? Tal vez. ¿Una advertencia global? Sin duda.



