Con la eShop de Wii U cerrada desde marzo de 2023, la consola –lanzada en 2012– enfrenta un desafío crítico: su biblioteca digital está en riesgo de perderse, especialmente aquellos títulos que no fueron trasladados a otras plataformas.
A diferencia de generaciones anteriores, donde un cartucho físico permitía largas vidas a los juegos, la era digital dificulta mantener el acceso. Muchas Wii U ya muestran fallas con el tiempo, los discos físicos se deterioran y la tienda digital ya no recibe nuevos fondos.
En este contexto, crece la preocupación entre jugadores y coleccionistas que ven estos juegos como vestigios de un gran catálogo, con clásicos como Super Mario 3D World, Splatoon o The Legend of Zelda: The Wind Waker HD, que corren el riesgo de desaparecer si no hay reposiciones o ports.
Organizaciones como la Video Game History Foundation alertan que alrededor del 87 % de los videojuegos lanzados antes de 2010 están en riesgo de pérdida, un fenómeno que se agrava con la transición a la distribución digital.
Como esperanza, muchos apuntan a la próxima Nintendo Switch 2, esperando que se incluya una sección dedicada a juegos clásicos de Wii U, o el lanzamiento de ediciones remasterizadas atractivas para los fans. Todo apunta a que recuperar y salvaguardar estos títulos requiere ahora una estrategia activa por parte de Nintendo y la comunidad.



