En 2011, Croteam decidió hacer algo diferente para lidiar con la piratería. Sabían que no podían evitar que la gente crackeara Serious Sam 3, así que hicieron lo siguiente: si el juego detectaba que era una copia pirata… aparecía un escorpión gigante, rojo, imparable e invencible que no te dejaba jugar en paz.
No era un bug, era una feature. Un castigo hecho código.
Este bicho —con velocidad de rayo y potencia de tanque— te perseguía sin descanso. No podías matarlo, no podías huir. Y claro, los jugadores piratas pensaban que el juego estaba roto. Pero no. Era simplemente el sistema antipiratería más creativo de la historia.
Lo más curioso es que la comunidad lo aplaudió. Lejos de molestarse, muchos se lo tomaron como un reto, y uno que otro valiente incluso subió speedruns del juego con el escorpión activado. ¿Locura? Tal vez. ¿Épico? Totalmente.
La idea fue tan popular que algunos modders lo replicaron para que los jugadores legales pudieran activar al escorpión por gusto. Porque sí, había quienes querían sufrir.
Y lo mejor: hubo quienes, como el autor de esta historia, conocieron el juego gracias al escorpión, se rieron, y terminaron comprándolo en cuanto estuvo de oferta. Una victoria silenciosa para el estudio croata.
¿La lección? A veces, combatir la piratería con humor e imaginación puede ser más efectivo que cualquier DRM invasivo.



