El streaming de videojuegos enfrenta su peor crisis desde su auge hace tres años. Lo que antes era el sueño de muchos jóvenes—vivir de jugar en directo—se ha convertido en una lucha cuesta arriba. Costes elevados, una audiencia fatigada y el auge de alternativas están provocando un declive sin precedentes en la industria.
Un futuro poco prometedor
📉 Según un estudio de Betideas, el crecimiento anual del sector se desplomará hasta 2.9% en 2029, una caída drástica comparada con los años de bonanza.
📉 Twitch, la plataforma líder, ha perdido 3 millones de streamers desde 2021, reduciéndose a 6.9 millones en 2024.
📉 Sus ingresos, que crecían al 16.7%, bajarán al 12.3% en 2025, reflejando una menor rentabilidad para la empresa y sus creadores.
Un mercado saturado y creadores en apuros
Para los streamers, generar ingresos es cada vez más difícil. Se estima que en 2025 cada espectador aportará un máximo de $10.51 dólares, y después esa cifra seguirá cayendo.
Mientras tanto, Amazon (dueña de Twitch) ha implementado cambios en sus normas que han causado malestar en la comunidad, sin lograr frenar la crisis.
Menos espectadores, menos oportunidades
Entre 2020 y 2025, el streaming de videojuegos sumó 800 millones de nuevos espectadores, pero hasta 2029 solo se añadirán 300 millones.
💡 ¿Qué sigue? Con el auge de los juegos en la nube y las descargas digitales, el modelo de consumo de videojuegos está cambiando. El streaming, tal como lo conocemos, necesita una reinvención urgente.



