La película 28 años después, con guion de Alex Garland y dirigida por Danny Boyle, ha sido elogiada por expertos de cine por su estructura narrativa que recuerda a la de un videojuego, lo que fortalece la idea de que Garland es el candidato perfecto para llevar Elden Ring a la pantalla grande.
Según Espinof, los críticos destacan que 28 años después se organiza como una aventura interactiva: los personajes avanzan cumpliendo “misiones”, enfrentando fases secundarias, recogiendo información y armamento en entornos cuidadosamente diseñados, muy al estilo RPG clásico. Tal estructura narrativa —donde no se puede retroceder y cada giro impulsa al protagonista hacia adelante— ha sido vista como una evolución clara del lenguaje cinematográfico de Garland.
Las escenas iniciales de supervivencia, la integración de perspectivas tipo “first-person” y efectos como el bullet‑time, además de zonas de exploración y “templos” escondidos con carga simbólica, son ejemplos claros de esta influencia gamer.



