En una industria en constante cambio, Michael Pachter —analista de videojuegos y reconocido por sus predicciones— advierte sobre el riesgo de que las tiendas especializadas en juegos físicos pierdan relevancia en los próximos años. Según Pachter, el mercado se dirige hacia un modelo dominado totalmente por el streaming y las versiones digitales.
Pachter ha estimado que, para el año 2050, “todos los videojuegos serán transmitidos desde la nube” y anticipa que este cambio beneficiará al consumidor en general, aunque temen una pérdida significativa para los minoristas tradicionales y para quienes actualmente comercian juegos usados.
Este pronóstico refuerza tendencias observadas globalmente: en Reino Unido, la cadena Tesco ha decidido dejar de vender juegos físicos en sus 2 800 sucursales, priorizando en su lugar códigos de descarga digital. En paralelo, cadenas especializadas como GameStop e incluso tiendas pequeñas están enfocándose cada vez más en tarjetas, merchandising y segunda mano .
En comunidades en línea, los usuarios también notan el giro hacia lo digital. Uno de ellos apuntó:
“Viendo datos de ventas, hay cifras demoledoras… en 2023 el 95 % de los ingresos globales en videojuegos vinieron de compras digitales”.
Sin embargo, no todos ven el fin del formato físico. Algunos reportes indican que, incluso en mercados maduros, las ventas combinadas (físico y digital) crecieron, superando los 182 millones de unidades vendidas en 2023. Otros señalan que el público aún aprecia coleccionar ediciones físicas y disfrutar de la experiencia en tienda.
El panorama se tiñe de contraste: mientras expertos como Pachter anticipan que los juegos físicos podrían volverse casi irrelevantes, aún persiste una base sólida de entusiastas y coleccionistas que defienden la tangibilidad del formato tradicional. La pregunta ahora es si los minoristas especializados podrán adaptarse, evolucionar o redefinirse para no desaparecer en este nuevo entorno digital.



