A casi tres décadas del lanzamiento de los primeros juegos de Pokémon, siguen saliendo a la luz curiosidades que marcaron la experiencia de millones de jugadores. Uno de los errores más llamativos de Pokémon Rojo, Azul y Amarillo permitió que Nidoking se transformara en una auténtica máquina de destrucción gracias a un fallo en el sistema de precisión.
En estos títulos de la primera generación, existían ataques conocidos como movimientos de KO en un golpe, como Fisura o Perforador, capaces de derrotar instantáneamente al rival. Para mantener el equilibrio del juego, estos ataques tenían una precisión baja, cercana al 30%. Sin embargo, el uso del objeto Precisión X provocaba un efecto inesperado: el juego ignoraba por completo las comprobaciones de precisión, permitiendo que estos ataques acertaran siempre.
Este fallo convirtió a Pokémon como Nidoking en una opción extremadamente poderosa. Gracias a su capacidad de aprender ambos movimientos y su velocidad relativamente alta, podía eliminar prácticamente a cualquier oponente sin margen de error. Esto lo volvió especialmente popular entre los jugadores que buscaban completar el juego rápidamente, ya que facilitaba derrotar entrenadores y avanzar por la región de Kanto con gran eficiencia.
Aunque existían algunas limitaciones —por ejemplo, estos ataques fallaban si el rival era más rápido o tenía mayor nivel en generaciones posteriores— el impacto del bug seguía siendo significativo. Además, combinar Perforador y Fisura permitía cubrir distintos tipos de enemigos, reduciendo aún más las debilidades del Pokémon.
Este tipo de errores refleja las limitaciones técnicas y la falta de experiencia inicial del estudio desarrollador, pero también contribuyó a crear momentos memorables. Hoy, este bug es recordado como uno de los ejemplos más curiosos de cómo los fallos de programación pueden influir en la jugabilidad y dar lugar a estrategias inesperadas que marcaron la historia de la franquicia.



