El reciente aumento del bitcoin, que alcanzó los US$ 80.000, ha generado un fuerte interés, especialmente en el contexto de las elecciones presidenciales de Estados Unidos y la victoria de Donald Trump. Aunque en el pasado Trump había sido crítico de las criptomonedas, su postura ha cambiado radicalmente en los últimos meses. Este giro parece estar motivado por su creciente interés financiero en el sector, tras el lanzamiento de su negocio de criptomonedas, World Liberty Financial, en septiembre de 2024. Trump ha descrito a la industria como joven y en crecimiento, demostrando su respaldo y visión de futuro para este tipo de activos.
Su postura pro-cripto contrasta con la del gobierno de Joe Biden, cuyo enfoque ha sido más cauteloso. La Comisión de Bolsa y Valores (SEC), bajo la dirección de Gary Gensler, ha adoptado una postura firme hacia la regulación de las criptomonedas, argumentando que la industria está plagada de fraudes y abusos. La SEC ha demandado a varias empresas del sector, incluidas investigaciones y acciones legales que llevaron al arresto de figuras clave como Sam Bankman-Fried, CEO de FTX, por fraude.
Trump, sin embargo, ha propuesto políticas audaces, como la creación de una reserva estratégica nacional de bitcoin, sugiriendo que Estados Unidos debería invertir directamente en criptomonedas como parte de su seguridad nacional. Este cambio de enfoque, combinado con el respaldo de figuras influyentes como Elon Musk, conocido defensor de las criptomonedas, ha impulsado el optimismo en el mercado.
El ascenso del bitcoin, unido al apoyo de Trump y su visión de las criptomonedas como parte esencial del futuro económico de Estados Unidos, indica un cambio de paradigma en la política financiera del país hacia las monedas digitales.



