En Dr. Stone, tras un destello apocalíptico que petrifica a la humanidad, los seres vivos se despiertan 3,700 años después en un mundo en ruinas. Senku Ishigami, un joven con una mente prodigiosa pero sin precedentes tecnológicos, se propone reconstruir la civilización desde cero: desde los alimentos, la higiene y la ropa, hasta fábricas y viajes espaciales.
El anime destaca por su fidelidad al método científico: por ejemplo, muestra cómo Senku usa guano (excremento de murciélago), humedad y oxígeno para formar nitratos, luego los purifica para obtener ácido nítrico, que con etanol le permite fabricar el “líquido de resurrección” que revierte la petrificación. También enseña cómo crear jabón, refrescos, y otros productos con experimentos caseros.
Más allá de la acción o la aventura, Dr. Stone rompe con la típica fórmula de protagonistas violentos: Senku no resuelve los problemas con golpes, sino con ingenio, curiosidad y conocimiento. Este enfoque lo vuelve no solo entretenido, sino también educativo.
La serie ha recibido reconocimiento por esa mezcla de ciencia real y narrativa: ha ganado premios como el Shogakukan al Mejor Manga Shōnen (2019), numerosos reconocimientos en concursos de manga y anime, y elogios por cómo aborda la divulgación científica.



