Los videojuegos se han convertido en una parte importante de la vida de niños y adolescentes, pero también en motivo de conflicto entre padres e hijos. Alok Kanojia, profesor de Psiquiatría en Harvard, exadicto a los videojuegos y padre de dos niñas, propone un enfoque distinto al demonizar las “maquinitas”. En su libro Cómo criar a un gamer sano ofrece herramientas para abordar el uso de la tecnología en casa de forma efectiva y empática.
Más allá del límite de “una hora al día”
Una de las recomendaciones más destacadas de Kanojia es evitar imponer restricciones arbitrarias, como limitar el juego a una hora diaria. Según él, este enfoque genera frustración tanto en los niños como en los padres.
“Los videojuegos no funcionan así”, explica. “Si le preguntas a tu hijo si prefiere jugar una hora al día o jugar libremente el viernes y sábado después de haber cumplido con sus responsabilidades, siempre elegirá lo segundo”. Por eso, sugiere que los padres establezcan acuerdos claros:
Permitir jugar sin restricciones los viernes y sábados si las tareas escolares y extracurriculares están completas.
Dedicar el domingo a actividades en familia o al aire libre.
Supervisar que los compromisos semanales se cumplan antes de iniciar el fin de semana de juego.
Este enfoque no solo evita discusiones innecesarias, sino que también da a los niños la oportunidad de disfrutar y aprender a manejar su tiempo de manera responsable.
¿Cuándo acudir a un profesional?
Kanojia explica que la adicción a los videojuegos debe tratarse cuando interfiere con aspectos clave de la vida, como el desempeño académico, la socialización o la salud física y mental. “Los padres suelen notar que algo no va bien: su hijo está de mal humor, se aísla o deja de ser él mismo”, señala. En estos casos, recomienda prestar atención a los cambios de comportamiento y buscar ayuda profesional si es necesario.
De gamer adicto a psiquiatra
Kanojia sabe de lo que habla. Él mismo fue adicto a los videojuegos durante su juventud, al punto de que descuidó sus estudios universitarios. Una noche, jugando Diablo II hasta las 4 de la mañana, apagó el despertador y se perdió un examen final. “Ahí es cuando los videojuegos se convierten en un problema: cuando interfieren con tus objetivos y tu vida”.
Tras años de lucha y con la ayuda de la meditación, Kanojia superó su adicción y decidió especializarse en Psiquiatría, enfocándose en las adicciones tecnológicas. Ahora, a través de su plataforma Healthy Gamer y su libro, ayuda a padres y jóvenes a encontrar un equilibrio saludable en el uso de los videojuegos.
Prohibir o enseñar a autorregularse
Kanojia aboga por enseñar el autocontrol en lugar de prohibir. Según él, los límites estrictos pueden generar rebeldía o dificultades sociales. Por ello, sugiere construir una alianza con los hijos, basada en la confianza y el diálogo:
Preguntar qué les atrae de los videojuegos.
Hablar sobre sus retos personales y emocionales.
Permitirles fracasar para que aprendan a regularse.
“Es mejor que aprendan a manejarse solos, en lugar de que lleguen a la universidad sin herramientas para gestionar su tiempo o emociones”, señala.
La clave: la perspectiva meta
Uno de los consejos más útiles del libro es la “perspectiva meta”, una técnica de comunicación que ayuda a abordar temas conflictivos, como el uso de videojuegos, desde una visión más amplia. En lugar de imponer o discutir, se busca encontrar objetivos comunes.
Por ejemplo: “Entiendo que disfrutas jugando, y yo quiero que cumplas con tus responsabilidades. ¿Cómo podemos organizarlo para que funcione para los dos?”. Este enfoque fomenta la colaboración y refuerza la relación entre padres e hijos.
Un manual para el gamer del futuro
En Cómo criar a un gamer sano, Alok Kanojia combina su experiencia personal, conocimientos neurocientíficos y perspectiva espiritual para ayudar a las familias a entender mejor el mundo gamer y a encontrar un equilibrio saludable. Porque, en sus palabras, “no se trata de controlar a tus hijos, sino de enseñarles a controlar su propio mundo”.



