El director británico Paul W. S. Anderson, reconocido por llevar la saga Resident Evil al cine, lanzó fuertes críticas contra los cineastas que realizan adaptaciones de videojuegos sin haber experimentado el material original. El realizador calificó esta práctica como “indignante” y aseguró que demuestra una falta de respeto hacia los fans y la obra.
Anderson explicó que, para él, es fundamental ser fan de la obra que se adapta, ya que esto permite comprender su esencia y transmitirla correctamente en la pantalla. Comparó esta situación con adaptar una novela sin haberla leído, señalando que ignorar el juego es “hacerle un flaco favor” a quienes han invertido tiempo y emoción en ese universo.
El director también destacó que no solo el cineasta, sino todo el equipo creativo, debe familiarizarse con el videojuego, ya sea jugándolo o viendo partidas, con el fin de capturar su estética, ritmo y atmósfera. Según Anderson, este proceso es clave para trasladar la identidad del juego al lenguaje cinematográfico.
Sin embargo, reconoció que adaptar un videojuego implica desafíos importantes, ya que la experiencia interactiva es muy diferente al cine. Mientras que en los juegos el jugador controla la acción, en una película el espectador es pasivo, por lo que es necesario ajustar el ritmo y priorizar una narrativa más dinámica.
Finalmente, Anderson señaló que su objetivo con las películas de Resident Evil fue capturar el “ADN” de la franquicia, especialmente su tensión y horror, sin copiar literalmente la historia de los videojuegos. Su postura refleja un debate creciente en la industria sobre la importancia de respetar el material original en las adaptaciones cinematográficas de videojuegos.



