Despelote es una obra semiautobiográfica desarrollada por Julián Cordero y Sebastián Valbuena que captura con gran sensibilidad la experiencia de ser niño en Quito durante la histórica clasificación de Ecuador al Mundial de Fútbol 2002. Estrenado el 1 de mayo de 2025 para PC, PlayStation y Xbox (y próximamente en Nintendo Switch), se trata de un videojuego narrativo en primera persona, donde el jugador asume el rol de Julián, un pequeño de ocho años cuyo universo gira en torno al fútbol.
A diferencia de los simuladores deportivos tradicionales (como FIFA o PES), Despelote apuesta por una experiencia introspectiva: no hay partidos en estadios, sino momentos íntimos y cotidianos, como patear un balón en el parque, jugar con la consola en casa, escuchar comentarios de adultos o colarse en conversaciones callejeras. El juego se compone de viñetas atmosféricas que reflejan la rutina y la emoción de vivir en un país en plena “fiebre futbolera” .
La ambientación de Quito a inicios del siglo XXI destaca por un estilo visual evocador: gráficos low‑poly con tonos pastel, texturas inspiradas en fotos reales y dioramas sonoros auténticos que recrean plazas, salones de clase y hogares . Destaca especialmente el diseño de audio, galardonado en el Independent Games Festival, y la narración en off donde el Julián adulto reflexiona sobre sus recuerdos y la construcción de su historia personal.
Aunque la jugabilidad es mínima—centrada en explorar y patear el balón—no se trata de una limitación, sino de una elección estilística: el foco está en la memoria, la identidad cultural y cómo el fútbol sirve de hilo conductor para revivir emociones colectivas. Varios críticos coinciden en que Despelote trasciende su modesto gameplay, convirtiéndose en un juego profundo sobre infancia, pasión y pertenencia nacional.
El juego ha sido aplaudido internacionalmente: medios como Polygon, The Guardian, Financial Times y The Verge lo destacan como una propuesta rica y evocadora . En plataformas como Metacritic figura entre los títulos mejor valorados de 2025, con puntuaciones que subrayan su relevancia cultural.



