Para captar un público femenino más amplio, el sector del gaming necesita erradicar el acoso y la discriminación, promoviendo así la inclusión y el desarrollo del talento femenino.
La presencia de las mujeres en el mundo del gaming clama por una representación significativa, lejos de las sombras del acoso y la discriminación. Karina (nombre ficticio para preservar su identidad) se percató rápidamente de la hostilidad del entorno al unirse a una compañía líder en videojuegos. Describió su experiencia como estar inmersa en una “cultura bro”, marcada por un machismo excluyente y comportamientos indebidos, desde comentarios inapropiados hasta contactos físicos no deseados.
Estos problemas no son nuevos, y la industria ha sido señalada repetidamente por su falta de diversidad de género y las numerosas denuncias de acoso y discriminación. Grandes nombres como Activision Blizzard, Ubisoft y Riot Games han enfrentado críticas por perpetuar una cultura de sexismo.
A pesar de un crecimiento paulatino de mujeres en el sector, el clamor por una representación más justa persiste. Marie-Claire Isaaman, de Women in Games, destaca la necesidad urgente de combatir la toxicidad y el acoso para hacer del gaming un campo atractivo para las talentosas mujeres que aún ven barreras en su ingreso y desarrollo profesional.
La disparidad es evidente en las cifras: solo un 23% de los profesionales en el sector son mujeres, una cifra que apenas ha crecido en los últimos años. Esta brecha no solo es un reflejo de las barreras culturales internas, sino que también se traduce en una menor diversidad en los productos que llegan a un mercado donde las mujeres representan la mitad de los consumidores.
Los testimonios de mujeres en la industria varían, desde experiencias sin incidentes de discriminación hasta relatos de acoso y desigualdad evidente. La competencia por puestos de nivel inicial es feroz, y aunque hay signos de cambio con una mayor inclusión de mujeres y personas no binarias en rangos más jóvenes, la dirección y los roles sénior siguen dominados por hombres.
A pesar de los desafíos, hay un optimismo cauteloso. Eventos inclusivos y la mentoría de mujeres en posiciones de liderazgo pueden jugar un papel crucial en cambiar las narrativas. Andrea Gude y Mara McGreal son ejemplos de mujeres que no solo han superado barreras personales, sino que también ven el valor de una industria más diversa, no solo como una cuestión de justicia, sino como una estrategia comercial inteligente.
El futuro del gaming podría ser más inclusivo, con un esfuerzo conjunto por parte de toda la industria para extinguir las llamas del sexismo y abrir el camino a una generación más diversa y equitativa de creadores de juegos.




