El creador de contenido conocido como Drew Gooden compartió en su canal de YouTube una experiencia personal que rápidamente se volvió viral: decidió enfrentar a su padre, quien durante años había mostrado rechazo absoluto por los videojuegos, en un desafío pensado para romper prejuicios.
Para lograrlo, Drew invitó a su papá a probar distintos títulos que abarcan desde experiencias narrativas hasta juegos de acción, con la intención de mostrar que no todos son violentos o triviales. Aunque al principio su padre se mostró escéptico y reacio a participar, con el paso de las horas empezó a involucrarse e incluso a disfrutar algunos de los juegos.
El youtuber relató que esta actividad sirvió no sólo como un acercamiento generacional, sino también como una forma de reconciliación emocional, pues ambos compartieron tiempo de calidad que les permitió dialogar sobre sus diferencias. Al finalizar el reto, el padre de Drew admitió que los videojuegos podían tener valor creativo y ser un pasatiempo válido, cambiando su opinión que durante décadas había sido negativa.
La historia ha sido bien recibida por la comunidad, que la ha destacado como un ejemplo de cómo el diálogo y la empatía pueden superar estigmas en torno a la cultura gamer.



