El llanto de un bebé es su lenguaje universal, expresando sus necesidades y sentimientos. Sin embargo, no todos los llantos son iguales, y la ciencia ha estado trabajando arduamente para descifrar estos patrones de comunicación. Un reciente estudio del Hospital Clínic de Barcelona ha dado un paso significativo en esta dirección al clasificar el llanto de un bebé sano utilizando datos acústicos, neurofisiológicos, expresiones faciales y movimientos corporales.

Este estudio, que involucró a 38 recién nacidos sanos, utilizó inteligencia artificial para analizar datos acústicos, electroencefalogramas, saturación de oxígeno cerebral, expresiones faciales y movimientos corporales asociados con el llanto. Los resultados revelaron patrones distintos para diferentes situaciones, como el llanto por hambre, angustia o molestias gastrointestinales.

La investigación no solo ofrece a los padres una comprensión más profunda del llanto de sus bebés, sino que también plantea la posibilidad de utilizar el llanto como un biomarcador clínico. El análisis del llanto y las variables fisiológicas podría convertirse en una herramienta valiosa para identificar y evaluar el estado de salud de los bebés, tanto a nivel doméstico como clínico.

Aunque el estudio reconoce limitaciones, como el tamaño de la muestra, los hallazgos representan un paso preliminar emocionante hacia el desarrollo de herramientas que puedan interpretar y responder a las necesidades de los bebés a través de su llanto, brindando así un mayor bienestar tanto a los pequeños como a sus padres.”