En la década de los ochenta, Nintendo lideró la recuperación de la industria de los videojuegos tras una crisis marcada por la avaricia y la baja calidad. Durante ese tiempo, surgió el icónico sello de Calidad, que inicialmente garantizaba la calidad del producto. Sin embargo, con el tiempo, las restricciones impuestas por Nintendo llevaron al surgimiento de nueva competencia y a la entrada de nuevos desarrolladores y creativas ideas en la industria, para bien y para mal. A medida que los años pasaron, la relevancia del sello disminuyó, pero la pregunta es: ¿debería ser así?
Ahora, en pleno 2023, hemos experimentado un año de contrastes en la industria de los videojuegos. Por un lado, vemos títulos revolucionarios como Baldur’s Gate 3 o The Legend of Zelda: Tears of the Kingdom, mientras que también existen juegos como Skull Island: Rise of Kong, The Lord of the Rings: Gollum, entre otros. Estos últimos nos hacen reflexionar sobre la necesidad de que los desarrolladores de consolas protejan mejor a sus clientes.
¿Control de Calidad?
Muchos estudios, tanto pequeños como de renombre, parecen haber perdido de vista la importancia del control de calidad al crear juegos. La lógica imperante parece ser: “¿Por qué demorar un juego si podemos actualizarlo después?”. Esta mentalidad ha llevado a que los juegos más pulidos destaquen aún más debido a su rareza en la actualidad.
Lo peor de todo es que los consumidores son los más afectados. ¿Eres uno de los que lamentablemente gastó dinero en The Lord of the Rings: Gollum? Con el cierre del estudio, es poco probable que veas mejoras o, incluso, que el juego funcione mínimamente. Existen diferentes tipos de juegos deficientes, pero nos centraremos en aquellos que simplemente no cumplen con su función.
Sellos de Garantía
Un caso destacado es Cyberpunk 2077. Este título ha renacido desde su lanzamiento, pero solo los usuarios de las nuevas generaciones de consolas pudieron disfrutar de estos beneficios, mientras que los jugadores de PlayStation 4 o Xbox One, edición Cyberpunk 2077, quedaron con un juego extremadamente mal optimizado. ¿Cómo se podría haber evitado esto? Con sellos de garantía.
Nuestra propuesta es simple pero efectiva para proteger a los jugadores de productos que ni siquiera funcionan correctamente. Todos los desarrolladores de consolas deberían tener un departamento encargado de probar y aprobar que los juegos funcionen adecuadamente en la consola. Entendemos que aplicar esto a otros aspectos, como la historia, podría ser más complicado, pero pruebas de rendimiento al menos garantizarían que no se exponga a los jugadores a productos deficientes. Aunque esto podría afectar el mercado de juegos independientes, no debería haber problemas siempre y cuando se garantice la calidad.
Para asegurar que las desarrolladoras entreguen juegos funcionales, podrían implementarse castigos por incumplimiento, como limitar el número de juegos que se pueden lanzar al año o, en casos extremos, revocar el derecho de lanzar juegos para esa consola. Puede sonar como una medida drástica, pero la prioridad aquí es proteger a los jugadores y evitar caer en la trampa de licencias, como podrían considerarse los tres peores juegos del año.
Aunque sea un cambio pequeño, sería positivo ver a Nintendo, Xbox y PlayStation aplicando esto para evitar desastres como los que hemos vivido en los últimos años. ¿Estás de acuerdo con esta propuesta?




