“Borderlands”, la esperada adaptación cinematográfica del popular videojuego de disparos de Gearbox, finalmente llega a las salas tras años de retrasos y complicaciones en su producción. Dirigida por Eli Roth y protagonizada por un elenco estelar que incluye a Cate Blanchett, Kevin Hart, Jamie Lee Curtis, y Jack Black (dando voz al icónico Claptrap), la película tenía todos los ingredientes para triunfar. Sin embargo, el resultado final deja mucho que desear.
Una Adaptación que No Cumple con las Expectativas
“Borderlands” intenta capturar la esencia del videojuego, con su estética peculiar y su premisa básica: en el planeta Pandora, la Corporación Atlas descubre una cámara que contiene conocimientos y armamento de valor incalculable, atrayendo a buscadores codiciosos que desatan el caos en su afán por obtener el botín. La película se toma algunas libertades narrativas, pero el problema radica en la ejecución, que falla en darle vida a la historia y a sus personajes.
Un Reparto Estelar que se Siente Desperdiciado
El casting de actores de renombre como Cate Blanchett y Jamie Lee Curtis prometía mucho, pero en lugar de ver a personajes bien desarrollados, parece que estamos observando a actores brillantes haciendo cosplay del videojuego. El guion, que sufrió numerosos cambios durante la producción, es en gran parte responsable de esta desconexión. La película se apresura en la acción sin ofrecer una introducción adecuada a los personajes, lo que dificulta que el público se involucre emocionalmente con ellos.
Una Producción Marcada por los Reshoots y la Interferencia del Estudio
Los problemas en la producción son evidentes. Tras los reshoots dirigidos por Tim Miller, el guionista original Craig Mazin retiró su nombre del proyecto, lo que sugiere que el producto final dista mucho de la visión inicial. Aunque la película es ágil y visualmente atractiva, carece de alma. La acción es abundante, pero sin un ancla emocional que la sostenga, se siente vacía y carente de impacto.
Aspectos Rescatables: Estética y Escenas de Acción
No todo es negativo. La película logra capturar la estética distintiva del videojuego, con un diseño de vestuario y maquillaje que recuerda a los gráficos “cel shaded” del juego. Las escenas de acción, especialmente en la primera mitad, son fieles al espíritu del videojuego, aunque la segunda mitad pierde fuerza y originalidad. Sin embargo, la decisión de suavizar la violencia para obtener una clasificación PG-13 reduce el impacto de lo que podría haber sido una experiencia más visceral y auténtica.
Conclusión: Un “Quiero y No Puedo” Cinematográfico
“Borderlands” es una adaptación decepcionante que prometía mucho pero que, debido a la interferencia del estudio y una ejecución deficiente, se queda corta en casi todos los aspectos. Aunque visualmente atractiva y con un ritmo rápido, la película carece de la profundidad y el carisma necesarios para conectar con los espectadores, tanto fans del videojuego como novatos. En su intento de emular el éxito de otras adaptaciones de videojuegos, “Borderlands” falla en capturar el espíritu y la emoción que hicieron del juego un fenómeno.



