Las Self-Managed Super Funds (SMSFs), fondos de jubilación autogestionados en Australia, registraron una ligera disminución del 4 % en sus tenencias de criptomonedas, con un valor estimado de A$3.02 mil millones (≈ US$1.97 mil millones) en junio de 2025, según reportes de la Oficina de Impuestos de Australia (ATO), frente a los A$3.12 mil millones del año anterior. Este descenso se produjo incluso mientras el precio de Bitcoin se revalorizaba en un 60 % durante el mismo periodo.
Sin embargo, el panorama a largo plazo es diferente: las participaciones en criptomonedas aumentaron cerca de 41 % entre junio de 2023 y junio de 2025, reflejando una tendencia sostenida de adopción. Para este año, los activos en criptomonedas en los SMSFs ascendían a aproximadamente A$1.7 mil millones, lo que representa un crecimiento de 7 veces desde 2021.
Tendencia demográfica y demanda institucional
El interés en criptomonedas está siendo impulsado principalmente por inversores más jóvenes: el 53 % de los australianos entre 25 y 34 años posee activos cripto, y muchos utilizan SMSFs como vehículo para incluirlas en su planificación de retiro. Frente a esta demanda, exchanges como Coinbase y OKX están introduciendo servicios adaptados específicamente para SMSFs.
Regulación y cumplimiento: un factor clave
La ATO mantiene una regulación estricta sobre estas inversiones. Las reglas establecen que los fondos deben:
Asegurar que el acta constitutiva (trust deed) permita explícitamente la inversión en criptomonedas.
Mantener una clara separación entre activos personales y del fondo.
Llevar registros detallados y valoraciones precisas.
Contratar auditores acreditados por ASIC para cada ciclo fiscal.
Estas condiciones buscan que el uso de criptomonedas cumpla con el “sole purpose test” —es decir, que se destinen solo a proporcionar beneficios de jubilación— y eviten conflictos con ganancias o uso personal.



