La posible vuelta de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos podría traer un cambio drástico para varias industrias, incluyendo la de los videojuegos. En sus primeros días de mandato, el expresidente ha anunciado nuevas políticas comerciales, entre ellas, la imposición de aranceles a los chips y semiconductores fabricados en Asia, un movimiento que afectaría directamente a las consolas y computadoras para gaming.
Trump advierte sobre aranceles a chips y semiconductores
Durante una conferencia republicana en la Cámara de Representantes (según GameFile), Trump declaró su intención de aplicar aranceles de hasta 100% a los chips y semiconductores producidos fuera de Estados Unidos. Según el expresidente, su administración busca reducir la dependencia de Asia y fomentar la manufactura local, instando a las compañías estadounidenses a trasladar sus procesos de producción al país.
Empresas afectadas
Las principales compañías involucradas en la fabricación de chips en Asia incluyen gigantes tecnológicos como NVIDIA, AMD y Apple, cuyos productos abarcan desde procesadores hasta tarjetas gráficas para PC y consolas de videojuegos.
“En un futuro muy cercano, vamos a imponer aranceles a la fabricación extranjera de chips y semiconductores para devolver la producción de estos bienes esenciales a los Estados Unidos. Nos dejaron y se fueron a Taiwán, que representa aproximadamente el 98% del negocio de chips. Queremos que regresen, pues no querrán pagar un impuesto del 25, 50 o incluso del 100%. Tendrán que construir su fábrica con su propio dinero…” – Donald Trump.
¿Cómo impactará esto a las consolas y PC gamer?
Actualmente, consolas como PlayStation y Xbox utilizan SoCs (System on a Chip) fabricados por AMD, mientras que Nintendo ha trabajado con NVIDIA para su línea de consolas Switch. Ambas compañías, al igual que otros fabricantes de hardware para PC, dependen en gran medida de Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC), líder mundial en la producción de chips.
Si se implementan los aranceles propuestos, el costo de producción de consolas y tarjetas gráficas aumentaría significativamente, lo que se traduciría en precios más altos para los consumidores. En un mercado donde la demanda por hardware de alto rendimiento sigue en auge, esto podría marcar un cambio importante en la industria del gaming.
Habrá que esperar la evolución de esta política y la respuesta de las empresas tecnológicas ante una posible reconfiguración de la cadena de suministro.



