El régimen iraní, bajo el liderazgo del ayatolá Alí Jameneí, utilizó bitcoin y otras criptomonedas como una herramienta clave para evadir sanciones económicas impuestas por Occidente y mantener operativa su estructura financiera y militar.
Desde hace más de cinco años, el gobierno permitió y promovió el uso de activos digitales como una alternativa al sistema bancario tradicional, el cual estaba restringido por sanciones internacionales. Esta estrategia convirtió a las criptomonedas en un mecanismo fundamental para financiar operaciones estatales y sostener la economía del país.
Investigaciones revelaron que el régimen movió más de 1.000 millones de dólares en criptomonedas entre 2023 y 2025 mediante empresas registradas en el extranjero, como Zedcex y Zedxion. Parte de estos fondos habría sido destinada a la Guardia Revolucionaria de Irán, una de las principales fuerzas militares del país.
Además, el Ministerio de Defensa iraní utilizó criptomonedas para comprar armamento pesado, incluyendo misiles y drones, evitando así las restricciones del sistema financiero internacional. Esto permitió al país realizar transacciones globales sin depender de bancos tradicionales.
El ecosistema cripto en Irán creció rápidamente, superando los 7.780 millones de dólares en actividad durante 2025. Según datos de Chainalysis, la Guardia Revolucionaria llegó a representar cerca del 50% de la actividad digital del país, reflejando el fuerte control estatal sobre este sector.
Sin embargo, el uso de criptomonedas no fue exclusivo del gobierno. Muchos ciudadanos también recurrieron a bitcoin como una forma de proteger su dinero ante la inflación, la devaluación del rial iraní y la incertidumbre económica, utilizando estos activos como una alternativa financiera más segura.



