Con la llegada de las fiestas y un aumento en el uso de consolas como PlayStation 4 y PlayStation 5, muchas familias buscan garantizar una experiencia de juego segura para niñas, niños y adolescentes. Por ello, es importante saber cómo configurar el control parental en estas consolas y limitar el acceso a contenidos no adecuados para ciertas edades.
🔒 ¿Qué permite el control parental en PlayStation?
El sistema de control parental en consolas PlayStation permite a los padres y tutores:
Restringir la visualización y juego de títulos según clasificación por edad (como PEGI o ESRB).
Limitar el tiempo de juego diario para regular cuánto pueden jugar los menores.
Bloquear el acceso a contenido en línea o funciones sociales como chats o interacciones con desconocidos.
Restringir compras en la tienda digital para evitar gastos sin autorización.
⚙️ Cómo activar el control parental
La configuración del control parental se realiza fácilmente desde el menú de ajustes de la consola:
Enciende tu PlayStation y entra en tu perfil principal.
Ve a “Ajustes” (Settings).
Selecciona “Familia y control parental”
Elige “Control parental/Administración de familia”
Agrega o selecciona el perfil del menor (puede requerir la creación de cuentas familiares si aún no existe).
Ajusta las restricciones deseadas:
Clasificación por edad: establece qué juegos puede acceder el menor según su edad.
Límites de tiempo de juego: configura horas máximas diarias.
Restricciones de comunicación: controla con quién puede interactuar en línea.
Bloqueo de compras: evita que el menor pueda hacer compras sin autorización.
📱 Configuración también desde el móvil
Además de hacerlo directamente en la consola, PlayStation permite gestionar estas opciones desde la aplicación móvil o desde una computadora, mediante la cuenta de PlayStation Network (PSN) vinculada a la familia. Esto facilita ajustar parámetros incluso cuando no se está frente a la consola.
Hablar con los menores sobre por qué se activan estas medidas para fomentar una buena relación con el uso de juegos.
Revisar periódicamente los ajustes para adaptarlos a la edad y madurez del niño o adolescente.
Combinar el control parental con herramientas de supervisión de actividad para un enfoque más completo.



