El gobierno chino ha iniciado una campaña para orientar el desarrollo de videojuegos que promuevan valores patrióticos y fortalezcan la identidad nacional entre los jóvenes. Según medios estatales, se busca que las empresas del sector prioricen títulos que reflejen la historia, cultura y espíritu del país, en lugar de centrarse solo en el entretenimiento o en influencias extranjeras.
Esta medida forma parte del esfuerzo de Pekín por usar los videojuegos como una herramienta educativa y cultural, alineada con los objetivos del Partido Comunista. Además, el gobierno continuará regulando el contenido y tiempo de juego de los menores, promoviendo una industria más “saludable y responsable”.



