El auge de las stablecoins, criptomonedas respaldadas principalmente por monedas fiduciarias como el dólar o el euro, ha cobrado relevancia global, con flujos que ascienden a billones de dólares en transferencias internacionales. Sin embargo, Chainalysis alerta que la regulación actual no es suficiente y debe evolucionar para mitigar riesgos crecientes.
Riesgos identificados por Chainalysis:
Protección al usuario
Los usuarios pueden verse afectados si una stablecoin pierde su paridad o si el emisor no puede garantizar la liquidez.
Riesgo financiero e ilícito
Las stablecoins también se utilizan en delitos como lavado de dinero o evasión regulatoria.
Estabilidad macroeconómica y soberanía monetaria
Si estas criptomonedas alcanzan escala sistémica, podrían reemplazar o interferir con políticas monetarias nacionales.
¿Qué medidas reguladoras ya existen?
La reciente normativa estadounidense conocida como Ley GENIUS exige que los emisores respalden las stablecoins con activos líquidos de alta calidad, separados de los fondos operativos y con estructuras protegidas en caso de quiebra. Además, deben garantizar el reembolso al valor nominal sin generar rendimientos adicionales para los poseedores.
Chainalysis enfatiza que tanto protección al consumidor como estándares de cumplimiento similares a los de las monedas tradicionales son esenciales para aprovechar el potencial de estos activos digitales.



