Un estudio reveló que casi el 50 % de los jugadores millennials olvida comer mientras están inmersos en videojuegos, lo que refleja cómo esta actividad puede alterar los hábitos cotidianos.
Esto plantea cuestionamientos sobre la relación entre el gaming y la alimentación saludable, especialmente considerando el riesgo de saltarse comidas o depender de opciones rápidas e inadecuadas durante largas sesiones frente a la pantalla.
Aunque no hemos encontrado información exacta sobre una caída del 25 % del consumo al jugar, el dato sobre saltarse comidas es claro: el gaming influye en los patrones alimenticios, al punto de hacer olvidar al jugador la necesidad de comer.



