Nuevos esquemas para blanquear capitales provenientes del crimen organizado están emergiendo en México, según revelan alertas y sanciones emitidas por el Departamento del Tesoro de EE. UU. En el centro de estas innovaciones se encuentran tres industrias insospechadas: criptomonedas, eventos musicales y tiempos compartidos.
Criptomonedas como vía para lavar grandes sumas
Las criptomonedas se han convertido en un método predilecto para mover grandes volúmenes de dinero ilícito con mínima trazabilidad. Su característica descentralizada facilita ocultar la identidad de remitente y receptor. Grupos criminales aprovechan esta tecnología para integrar sus ganancias al sistema financiero formal sin levantar sospechas.
Algunos ejemplos recientes:
En mayo de 2025, un abogado mexicano admitió haber lavado 52 millones de dólares para el Cártel de Sinaloa, migrando sus operaciones hacia criptomonedas ante el creciente escrutinio del FBI.
En junio, o se logró decomisar 10 millones de dólares en criptomonedas vinculadas directamente con el mismo cártel. Ovidio Guzmán Jr. también reconoció que este tipo de instrumentos financieros formaron parte de su red de lavado.
Música y conciertos: ingresos limpios para dinero sucio
El ámbito del entretenimiento musical también ha sido infiltrado por el crimen organizado. En 2025, se condenó a DEL Entertainment y su propietario por colaborar con un promotor vinculado al Cártel Jalisco Nueva Generación, mezclando ingresos lícitos de conciertos con ganancias ilícitas de narcotráfico.
También fueron sancionados artistas como El Makabelico, narco-rapero atribuido al lavado de dinero mediante conciertos y regalías en plataformas como Spotify, en favor del Cartel del Noreste.
Tiempos compartidos: una trampa sofisticada para adultos mayores
Los esquemas fraudulentos con tiempos compartidos en destinos turísticos —como Puerto Vallarta— son otra modalidad usada para despojar a jubilados estadounidenses de sus ahorros. Los cárteles emplean centros de llamadas con teleoperadores en inglés para engañar a víctimas, ofreciéndoles supuestas ventas o rescates de paquetes vacacionales a cambio de pagos por “impuestos” o “comisiones” que nunca se concretan.
Este tipo de estafa ha llevado a que Estados Unidos sancione a 13 empresas y 4 personas, congelando sus bienes y prohibiéndoles realizar transacciones financieras en territorio estadounidense.



