Pablo Felipe Prada Moriones, alias “Black Jack”, fue detenido en Ibiza, España, en una operación conjunta entre autoridades españolas y colombianas, en uno de los golpes más contundentes contra el entramado financiero del Clan del Golfo. Más de un colaborador suyo también fue capturado en Pereira y Medellín, incluida su contadora Brenda Pineda Bedoya, quien jugaba un papel clave en el manejo del dinero ilícito.
Las investigaciones revelaron una compleja estructura financiera basada en empresas fachada tanto en Colombia como Europa, entre ellas la firma Be2tech Latam en Medellín —que habría lavado más de 14.000 millones de pesos— y otras sociedades en España como Betech Europe, Palm Group Invest SL y Safex Partners SL.
Utilizaban criptomonedas, billeteras digitales y registros contables en dispositivos electrónicos para ocultar los flujos de dinero generados por el narcotráfico.
Además, parte de los recursos ilícitos eran enviados a Europa en contenedores desde puertos en Colombia y Ecuador, luego convertidos en criptomonedas y dispersados a través de empresas de papel para dificultar su rastreo. Jimmy García Solarte fue identificado como uno de los coordinadores de los pagos vinculados al tráfico de drogas en ciudades como Pereira, Bogotá y Medellín.
El operativo, que se inició con investigaciones que datan desde 2018, contó con el apoyo de Europol y de la Policía Nacional de España, entre otras entidades internacionales.



