La escena indie está plagada de joyas que, pese a su calidad, pasaron desapercibidas. Un reciente artículo en Xataka recopila varios ejemplos de títulos con enorme potencial, pero sin el respaldo comercial que merecían.
Entre los más destacados:
Jet Set Radio Future (Xbox, 2002): recibió elogios de la crítica por su estilo artístico y banda sonora, pero no logró ventas significativas; hoy es un título de culto.
Grim Fandango (PC, 1998): este clásico de aventuras gráficas obtuvo una puntuación media de 93 % en Metacritic, pero su rendimiento comercial fue modesto.
Conker’s Bad Fur Day (N64, 2001): aclamado por su humor irreverente y calidad de diseño, se ganó un fandom fiel pese a no ser un éxito masivo.
Singularity (multiplataforma, 2010): un shooter con mecánicas de viaje en el tiempo que obtuvo buenas críticas, pero solo vendió menos de 400 000 copias.
Estos casos evidencian una tendencia recurrente: juegos con alta calidad técnica y creativa que no reciben el impulso de marketing o distribución necesario para alcanzar audiencias amplias.



