El lavado de dinero es, hoy por hoy, el motor silencioso del narcotráfico. Mientras las capturas de capos y los decomisos de drogas se llevan los reflectores, los cárteles de México han perfeccionado sus métodos para mover miles de millones de dólares sin ser detectados. Así lo revela el más reciente informe de la DEA, National Drug Threat Assessment 2025.
El aliado inesperado: redes chinas de lavado
Según la DEA, tanto el Cártel de Sinaloa como el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) han establecido alianzas con operadores financieros clandestinos de origen chino. A través de los llamados sistemas bancarios subterráneos chinos (CUBS, por sus siglas en inglés), estos grupos criminales logran mover enormes sumas de dinero sin utilizar el sistema bancario formal.
El funcionamiento es simple pero efectivo:
El dinero generado por la venta de drogas en Estados Unidos (fentanilo, metanfetaminas, etc.) se entrega en efectivo a intermediarios.
Estos operadores cambian ese dinero por yuanes o pesos, usando redes fuera del sistema financiero regulado.
Así, el dinero llega a México o Asia sin cruzar físicamente fronteras ni dejar rastro en cuentas bancarias.
Ciudades como Los Ángeles, Nueva York, Chicago, Houston, Seattle y Miami son puntos clave para estas operaciones.
Criptomonedas: la nueva frontera del lavado
Otro pilar de estas operaciones es el uso de criptomonedas. Entre 2020 y 2024, la DEA incautó $2.5 mil millones en criptoactivos vinculados al narcotráfico, superando los $2.2 mil millones decomisados en efectivo físico.
Ya no se limitan a Bitcoin o Ethereum. Los cárteles han empezado a usar monedas más difíciles de rastrear, como Monero, y recurren a plataformas de intercambio descentralizadas y servicios de mezcla de criptoactivos que ocultan aún más el origen y destino del dinero.
Las viejas prácticas no desaparecen
Aunque las nuevas tecnologías han facilitado el lavado de dinero, los métodos tradicionales siguen vigentes.
Inversión en bienes raíces, autos de lujo, joyas y metales preciosos.
Uso de empresas fachada y facturación falsa.
Contrabando de valores y comercio internacional simulado (TBML).
En muchos casos, los fondos ilícitos se mezclan con ingresos legales en negocios de electrónica, automotriz o farmacéutica, para luego ser enviados a México, Colombia o Asia.
Un desafío global
La DEA advierte que estas redes de lavado de dinero no son exclusivas de los cárteles mexicanos. También trabajan para organizaciones criminales asiáticas, africanas y de Europa del Este, lo que evidencia su alcance global.
Además, señala que estas operaciones representan una amenaza directa a la integridad del sistema financiero mundial, ya que permiten a los cárteles:
Financiar producción y tráfico de drogas.
Adquirir armas y sobornar autoridades.
Expandir su presencia en otros países.
El crimen financiero evoluciona
Ante un mayor escrutinio en bancos y casas de cambio, los cárteles han migrado a métodos que no requieren intermediación oficial ni documentación, complicando los esfuerzos de las agencias de seguridad.
Para la DEA, el lavado de dinero es hoy uno de los eslabones más sofisticados y difíciles de combatir del crimen organizado.



