A pesar de haber enfrentado momentos de crisis, la industria de los videojuegos sigue siendo un negocio rentable, atrayendo la atención de inversionistas que buscan colocar su capital en empresas importantes del sector. En los últimos años, Nintendo ha destacado por sus éxitos, lo que ha captado el interés del Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudita (PIF). La compañía, responsable de franquicias icónicas como Super Mario Bros. y The Legend of Zelda, ha ofrecido tan buenos resultados que el fondo saudí está considerando aumentar su participación en ella.
El interés de Arabia Saudita por adquirir más acciones de Nintendo y otras empresas japonesas de videojuegos fue confirmado en una entrevista con la revista Kyodo (vía Reuters), en la que el príncipe Faisal bin Bandar bin Sultan Al Saud, vicepresidente de la unidad de videojuegos del PIF, expresó su intención de expandir su participación. Actualmente, el PIF ya posee el 8.58% de Nintendo, pero buscan adquirir una mayor porción de la empresa. El príncipe Faisal aseguró que las negociaciones se llevarán a cabo de manera amistosa, sin intención de realizar movimientos hostiles, y que se tomará el tiempo necesario para lograr un acuerdo beneficioso para ambas partes.
Además, el príncipe Faisal señaló que el PIF no solo está interesado en Nintendo, sino también en otras compañías de videojuegos japonesas. Este interés se debe al éxito de empresas como Capcom, Bandai Namco y FROMSOFTWARE, que han demostrado tener sólidos procesos de desarrollo, gestión financiera y resultados comerciales, incluso en tiempos difíciles. Por ello, el fondo saudí está evaluando la posibilidad de aumentar su participación en estas compañías o adquirir nuevas acciones.
Hasta la fecha, el PIF, a través de su filial Savvy Games Group, posee el 8.58% de Nintendo, el 6.6% de Capcom y el 5.37% del estudio de cine y anime Toei, según datos de Nikkei.
Finalmente, el enfoque del PIF en el mercado japonés descarta cualquier expectativa de inversión en la industria europea de videojuegos, especialmente tras la ruptura de su acuerdo con Embracer Group, lo que contribuyó al colapso de la compañía sueca, que aspiraba a ser uno de los mayores editores de videojuegos en Europa y que ahora enfrenta una crisis significativa.



