Cuando pensamos en videojuegos, la mayoría imaginamos mundos de fantasía, intensas batallas multijugador o épicas campañas de héroes. Sin embargo, en 2002, el Ejército de Estados Unidos decidió ir un paso más allá y utilizar esta industria como herramienta de reclutamiento. Así nació America’s Army, un shooter multijugador gratuito financiado directamente por el Pentágono con un objetivo claro: despertar el interés de los jóvenes por la vida militar.
Con gráficos avanzados para su tiempo y una jugabilidad cuidadosamente diseñada, este juego no solo competía con los grandes títulos del género, sino que además buscaba replicar con precisión la experiencia de ser un soldado. Desde el manejo realista de las armas hasta la promoción de valores como el trabajo en equipo y el sacrificio, America’s Army se presentó como algo más que un simple entretenimiento: una puerta de entrada al Ejército.
En este artículo exploraremos cómo America’s Army marcó un antes y un después en la relación entre los videojuegos y la propaganda, y cómo su legado sigue siendo relevante en la industria y la sociedad actual.



