La inesperada partida de Akira Toriyama, el enigmático mangaka cuyo talento dio vida a “Dragon Ball”, ha sumido en luto a un universo de admiradores y artistas influenciados por su inconfundible estilo. Este visionario del manga, cuya obra trascendió fronteras, dejó un imborrable legado en la cultura pop global.
Nacido el 5 de abril de 1955 en Kiyosu, Japón, Toriyama inició su carrera en una agencia publicitaria en Nagoya, para luego dar un giro hacia el manga, rechazando la vida convencional de un “salaryman” japonés. Su talento pronto captó la atención de Kazuhiko Torishima, su futuro editor, con sus trabajos iniciales en 1977, y debutaría en el mundo del manga con “Wonder Island” en 1978, publicado en la revista Shonen Jump.
El primer gran éxito de Toriyama llegaría con “Dr. Slump”, pero fue “Dragon Ball”, iniciado en 1984, el que lo catapultaría a la fama mundial, revolucionando no solo el manga sino también la animación y dando pie a numerosas secuelas, entre ellas “Dragon Ball Heroes” y “Dragon Ball Super”, esta última con su participación en el guion junto a su discípulo Toyotaro.
“Dragon Ball” no solo definió su carrera, sino que también dejó una huella indeleble en varias generaciones de fans y creadores. Además, Toriyama incursionó en el mundo de los videojuegos, aportando su arte a títulos legendarios como “Dragon Quest” y “Chrono Trigger”, y estaba a punto de ver el lanzamiento de “Sand Land”.
Considerado el Osamu Tezuka de su tiempo, Toriyama fue un narrador excepcional que logró fusionar manga, anime y videojuegos de manera pionera, dejando un impacto duradero en la audiencia global de la cultura pop japonesa. Su obra “Dragon Ball” fue crucial en la introducción del manga en occidente, marcando un antes y un después en la cultura pop global.
A pesar de su fama mundial, Toriyama prefirió vivir alejado del ojo público, conocido por su rechazo a fotografías y entrevistas, optando por representarse a sí mismo como un simpático robot en caricaturas. Residía en Kiyosu con su esposa Yoshimi Kato y sus dos hijos, manteniendo su vida personal en privado hasta el final.
La desaparición de Toriyama deja un vacío en el mundo del manga y el anime, pero su obra perdura, un testimonio de su genio creativo que sigue inspirando a artistas y soñadores en todo el mundo. Su contribución al manga y su influencia en la cultura popular global serán recordadas por generaciones venideras.




