La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha actualizado su lista de enfermedades para incluir, por primera vez, la adicción a los videojuegos como un trastorno mental. Esta decisión, ratificada en la 11ª revisión de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11), refleja un patrón de comportamiento de juego persistente o recurrente, tanto en modalidades en línea como fuera de línea.
¿Cuándo se considera adicción?
La adicción se caracteriza por varios criterios esenciales:
Control deficiente sobre los juegos: dificultades en controlar el inicio, la frecuencia, la intensidad, la duración y el contexto del juego.
Prioridad excesiva: los juegos se anteponen sobre otros intereses vitales y actividades diarias.
Persistencia a pesar de las consecuencias negativas: continuación o intensificación del juego a pesar de sus efectos adversos.
Este comportamiento debe ser significativamente severo y generalmente evidente por un período mínimo de 12 meses para un diagnóstico formal, aunque el plazo puede ser menor si los síntomas son pronunciadamente graves.
Impacto en jóvenes y medidas preventivas
El inicio de la adicción puede darse a una edad temprana, comúnmente entre los 8 y 15 años, una etapa en la cual el cerebro aún está desarrollando conexiones cruciales para el autocontrol. Jaime Eduardo Calixto, de la UNAM, subraya que la inmadurez de la corteza prefrontal en niños y adolescentes reduce su capacidad para posponer o detener el juego, aumentando la susceptibilidad a la adicción.
Intervenciones sugeridas
Es fundamental abordar la adicción con una perspectiva integral que incluya la dinámica familiar. La identificación temprana de una disminución en la socialización, el rendimiento académico y la comunicación familiar es clave. Dependiendo del nivel de adicción, las intervenciones pueden variar desde terapia psicológica y atención psiquiátrica hasta estudios neurológicos.
Recomendaciones para padres
Se recomienda limitar el tiempo de juego a no más de tres horas diarias y ajustar el contenido de los videojuegos según la edad del niño. Es crucial que los padres estén conscientes de la seriedad de la adicción y actúen en consecuencia para prevenir o mitigar sus efectos potencialmente dañinos en el desarrollo y bienestar de los jóvenes.
Con esta inclusión en la CIE-11, la OMS busca generar mayor conciencia sobre la adicción a los videojuegos y fomentar estrategias efectivas para su manejo y prevención.




